Las exhibiciones de criaturas mitológicas momificadas

En el siglo XVIII unos espectáculos ambulantes que recorrían Japón, llamadas “misemono”, presentándose en cada pueblo, y dentro de la feria había algo que pocos creerían hoy en día, pero en su momento fue una revelación enorme para aquellos que decidían visitarla. Los acróbatas y las artesanías pasaban a segundo plano cuando llegaba el momento de mostrar lo verdaderamente importante: momias. Pero no momias cualquiera, sino de criaturas mitológicas, principalmente de sirenas.

Específicamente de tritones, pues la gran mayoría de las reliquias parecían tener procedencia del sexo masculino y no eran para nada bien parecidos, como se podría pensar debido a las películas contemporáneas, sino que parecían más demonios que otra cosa, con caras deformadas y pequeñas manos que recordaban más a garras. Pero esto no era lo único que podías ver en estas ferias ambulantes, pues algunas de ellas llegaban a exhibir nada más y nada menos que dragones. No los gigantes de la cultura europea, sino los pequeños de cuatro patas propios de Asia. También podías encontrar momias de criaturas más humanoides como los yokai, demonios japoneses parecidos a pequeños monos, con dentadura afilada.

Se sabe que la gran mayoría de estas criaturas eran engaños elaborados por artistas hechos solo para atraer clientes a las ferias, y si se conseguía que parecieran reales, era porque eran hechos directamente con trozos de otros animales, los más comunes eran una combinación entre colas de pescado con torsos y cabezas de monos. Los yokai se ven claramente que combinaban monos y solo le cambiaban la dentadura por una de piraña, y los ojos por unos de pescado, dándole ese aspecto demoniaco. Mientras que los pequeños dragones, seguramente estaban hechos en base a serpientes y extremidades de lagarto. Durante el auge de los aventureros marítimos, esto se acabó convirtiendo en un negocio, ya que cuando los extranjeros llegaban a las costas, eran fácilmente timados y compraban sus sirenas para llevar a casa. Toda esta historia podría parecer algo ridículo, pero el origen de estas momias podría tener algo más de verdad de lo que se piensa.

Se cuenta que hace siglos, el Principe Shotoku se paseaba por la orilla del lago Biwa cuando se encontró algo tirado en la costa, se trataba de una sirena. La bestia era como se describe en los cuentos y leyendas, del tamaño de un humano normal, con torso humano y cola de pescado, pero esta tenía la particularidad de tener un aspecto horrible. La sirena había logrado comunicarse con él y le había explicado cómo antes había sido un humano, pero había acabado en ese estado por una maldición. Lo único que le pidió era que le hiciera un templo y la hiciera la pieza central.

El príncipe accedió, y aunque puede pasar como una leyenda nada más, la momia de dicha sirena sigue existiendo, y se encuentra en un templo de la ciudad de Fujinomiya. Mide aproximadamente 170 centímetros, y se asegura que tiene unos 1400 años de antigüedad, su cabeza es calva a excepción de unos mechones y tiene garras afiladas, todos sus rasgos parecen pertenecer más a una bestia que a un humano. Y aquí es donde la historia de las sirenas podría tener su origen verídico, pues se asegura que esta es la sirena original y única de la que se ha tenido registro real, por lo que todas las otras hechas a mano podrían ser una copia a escala de esta. Nunca se le han hecho pruebas para definir su especie, solo se sabe que su antigüedad es real.

Muchas de esas momias hechas a mano aún siguen existiendo, exhibidas como piezas de historia en diversos museos antropológicos alrededor del mundo.

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