
Todos hemos oído hablar de la fabulosa ciudad de París; un sitio que ha sido la casa de famosos pintores, escultores, músicos etc. En pocas palabras, es la cuna del arte, el desarrollo y también la capital de la moda. En este lugar reina la belleza en todas sus expresiones.
París es una importante ciudad europea considerada un centro mundial del arte, la moda, la gastronomía y la cultura. Es el destino turístico más popular del mundo. Cada año millones de personas acuden a visitar los impresionantes monumentos como la famosa Torre Eiffel; y los más de cien museos que albergan increíbles obras de arte como la Mona Lisa de Lonardo da Vinci.
Pensar en París sin duda es pensar en el glamour, arte, comida y un montón de cosas bellas; pero esconde un secreto que pocos conocen. Bajo sus calles se encuentran más de 6 millones de esqueletos.

Se trata de las Catacumbas de París.
Durante el imperio romano, el subsuelo de la actual París era una importante fuente de piedra caliza y mármol, apreciadas para construir edificios y monumentos. Los romanos construyeron minas para obtener la piedra y formaron un laberinto de túneles de 400 kilómetros y 20 metros de profundidad bajo lo que hoy es Montparnasse, Montrouge y Montsorius.
Estos túneles y cuartos subterráneos se convirtieron en uno de los cementerios más grandes del mundo, pues alberga más de seis millones de esqueletos humanos.

Las tumbas que se suponía eran individuales comenzaron a ser compartidas. En un solo espacio podía haber dos tres o hasta cuatro cadáveres; y los cuerpos en descomposición se acumulaban al aire libre pues ya no había lugar para enterrarlos. La escena era horrorosa.
Además, las personas comenzaron a enfermar debido a la contaminación por el mal manejo de los cadáveres. Entonces comenzaba un círculo vicioso, en el que los parisienses fallecían a causa de la contaminación y sus cuerpos se convertirían en parte del problema que causaría más decesos.

Y la solución no estaba frente a sus narices sino bajo sus pies.
En 1786, Charles-Axel Guillaumot, Inspector General de Canteras aprobó usar estas minas para almacenar esqueletos humanos. Así es como nacieron las famosas Catacumbas de París.
Se necesitaron aproximadamente dos años para trasladar todos los restos de múltiples cementerios. La actividad se realizaba por las noches, cruzando la ciudad en carretas. Al principio los huesos eran simplemente amontonados pero después se decidió organizarlos para tener un mejor aprovechamiento del espacio.
Al final se acumularon los restos de 6 millones de personas en 800 metros de galerías con paredes repletas de huesos. El osario comprende sólo una parte de la totalidad de la compleja red de túneles.

Las catacumbnas están abiertas al público pero solo en un 0,5%. Los túneles son tan extensos que podrías llegar a perderte y no encontrar nunca la salida. Un caso muy conocido es el de Philibert Aspairt, un conserje que desapareció en 1793. Once años después, encontraron su cuerpo sin vida en las catacumbas.
Puedes visitar esta ciudad subterránea de manera guiada y segura y observar un increíble monumento formado con los restos de millones de parisienses.