
Encontrar momias es siempre uno de los hallazgos que tienen mucho interés internacional pero encontrar las más antiguas es un suceso incomparable.
Cuando escuchamos sobre momias es lógico que lo primero que pensamos es en el antiguo Egipto. La sociedad egipcia utilizó varios métodos muy bien elaborados para realizar momificaciones hace más de 4.500 años, sin embargo no fueron los únicos que las realizaban, ya sea a través de métodos refinados o debido al suelo donde se entierran los cuerpos, la momificación es más grande de lo que pensamos.
Por ejemplo, en Gran Bretaña se han encontrado evidencias de momificación que datan desde el año 1.000 a.C. o también cadáveres de Atacama, en Chile que son del 5050 a.C. que hasta hoy, eran los más antiguos del mundo. El descubrimiento de momias en Portugal ha roto este récord, encontrando un individuo enterrado hace cerca de 8.000 años.

El descubrimiento forma parte de otros hallazgos en la región donde se muestran rastros de momificación del período Mesolítico, es decir, de la Edad de Piedra. Los arqueólogos utilizaron un método conocido como arqueotanatología para analizar los 13 restos encontrados y con ayuda del Centro de Investigación de Antropología Forense de la Universidad Estatal de Texas lograron comparar los esqueletos con experimentos de descomposición.
Los restos de un esqueleto estaban ‘híperflexionados’, lo que significa que se movieron hacia atrás desde su posición natural, esto sugiere que existieron lazos que se deterioraron. Por otro lado los huesos de este individuo estaban en su lugar, es decir, no se desarticularon.

Las tumbas
El suelo alrededor de las tumbas parecía estar intacto, lo que siguiere que si el cuerpo se hubiera enterrado sin momificación, su tejido blando se hubiera descompuesto naturalmente, creando vacíos que se habrían llenado con sedimentos. Esto sugiere que el cuerpo ya era una momia cuando fue enterrado.
Los investigadores han planteado que en el pasado, la momificación se realizaba para drenar los fluidos del cuerpo y usaban fuego para secar los cadáveres. Esto se hacía para poder transportar más fácilmente los cuerpos y enterrarlo en zonas especiales para el pueblo.