
A principios de 2022, el mundo entero dirigió su mirada hacia Ucrania a causa del conflicto e invasión que vive por parte de su país vecino, Rusia. Todos hemos estado muy pendientes de la situación que se desarrolla en esa parte del mundo, pero sobre todo, esperando que se resuelva de la mejor manera. Sin embargo, esta no es la primera vez que Ucrania se enfrenta a un momento tan funesto en su historia.
Niña intentando calentarse, Ucrania 1933.

Entre 1932 y 1933 ocurrió una tragedia en Ucrania conocida como “Holodomor”, en la que murieron unos 7 millones de habitantes. El término viene de la frase “morty holodom” que se traduce como “m4tar de hambre”. Esto describe perfectamente la situación, ya que el dictador soviético Stalin dejó m0rir de hambre a millones de ucranianos.
Hombre sin vida en una calle de Kharkiv, 1933.
Durante estos años, la apacible vida de muchas personas se transformó en una verdadera pesadilla. El país era un completo caos y la falta de alimentos hizo que los ucranianos recurrieran al canibalismo para sobrevivir. Sin embargo, la prensa aseguraba que nada de eso estaba ocurriendo y que los habitantes de Ucrania estaban bien.
Personas hambrientas haciendo fila para recibir alimento.

La tragedia se comienza a vislumbrar dos años antes, cuando le advirtieron a Joseph Stalin que el país estaba pasando por una hambruna. El líder soviético no le tomó importancia y muchos historiadores aseguran que no hizo absolutamente nada para solucionar el problema o evitar que se agravara.
Madre e hija siendo desalojadas de su casa en Donetsk, 1932.

Stalin quería industrializar la Unión Soviética y comenzó a trasladar mano de obra de los campos hacia la ciudad. Así, las granjas se quedaron poco a poco sin trabajadores y la producción de alimentos se volvió más difícil. A pesar de la hambruna inminente, el dictador siguió llevando trabajadores a la ciudad.
Hombre cosechando en la granja “Estrella Roja” en Poltava, controlada por el gobierno, 1932.

Cuando la hambruna ya era considerable en Ucrania, Stalin exportó cerca de dos millones de toneladas de insumos desde Ucrania hacia el resto de la Unión Soviética. De esta manera, le quitó a los habitantes la poca comida que tenían para sobrevivir.
Carruajes sacando alimento de Ucrania para distribuirlo en tras regiones de la URSS.
Por si no fuera poco, el dictador después prohibió que los ucranianos se mudaran a cualquier otra parte de la Unión. De acuerdo con los historiadores, estas acciones solo “echaron más leña al fuego”. Los habitantes estaban atrapados; no tenían comida ni forma de escapar por lo que todo lo que podían hacer era esperar que su vida acabara.
Refugiados intentado huir de Ucrania, 1933.

La gente hizo lo que pudo para sobrevivir. Por ejemplo, muchos hombres comenzaron a robar mientras que algunas mujeres recurrieron a la prostitución para ganar algo de dinero. Los más desesperados consideraron la opción del canibalismo.
Carruaje lleno de mazorcas confiscado en Donetsk, 1932.

De hecho, durante el Holodomor, unas 2500 personas fueron arrestadas por “comer la carne de sus vecinos”. La situación era tan terrible que incluso el gobierno puso carteles por todas las ciudades ucranianas que decían: “Comer a tus propios hijos es un acto de barbarie”.
Familia desfalleciendo en el patio de su casa, 1933.
Pero además de los carteles de advertencia, el gobierno no tuvo otras acciones al respecto. El caos reinaba en el país pero Stalin se negaba a reconocerlo públicamente. Confesar que la gente de la Unión Soviética se moría de hambre implicaba una mala imagen para ese gobierno.
“Está categóricamente prohibido enterrar cadáveres aquí”, Járkov, 1933.

Entonces, la prensa reprodujo el discurso del dictador, en el que se aseguraba que todo estaba bien, y el mundo no tuvo más remedio que creerlo. No solo los medios de comunicación soviéticos dijeron esto. Incluso el New York Times publicó numerosos artículos afirmando que la hambruna en Ucrania era una falacia y “puras tonterías”.
Mujer se desmaya debido al hambre luego de subir las escaleras, 1933.
De hecho, el periodista Walter Duranty, de NYT, enviado a Moscú para hacer un reportaje; recibió un premio Pulitzer por un artículo que encubría el g3noc1dio. Se dice que Duranty fue presionado por la Unión Soviética para que no mencionara nada con respecto a la situación.
Guardias soviéticos confiscando alimentos a los granjeros ucranianos, Odessa, 1932.

La tragedia escaló rápidamente. En solo dos años, millones de personas fallecieron de inanición; las estimaciones dan un promedio de 7 millones. Quienes son optimistas, dicen que la cifra, por más baja, fue de dos millones; mientras que otros proponen que en realidad alcanzó una decena de millón.
Personas esperando recibir los alimentos que repartía el gobierno.

Las calles se llenaron de cuerpos sin vida, el paisaje era simplemente desgarrador. Al principio, los habitantes se horrorizaban cuando veían a alguien tendido en medio de la calle, pero poco a poco esta situación se hizo tan común que ya nadie se sorprendía al encontrar un c4daver.
Niño caminando junto a una persona que falleció en la calle.

Los ucranianos debían hacer largas filas para obtener algo de alimento que el gobierno soviético repartía. Lamentablemente, las porciones no alcanzaban para mantenerse había quienes robaban los alimentos por lo que muchas personas se quedaban sin absolutamente ningún bocado.
Guardia armado protegiendo la entrada al almacén de comida.

La hambruna y el canibalismo se volvieron parte de la vida cotidiana de los ucranianos durante dos años increíblemente difíciles. No hay duda de que los pobladores vivieron un horror inigualable al que muy pocos lograron sobrevivir.
Granjeros recibiendo pequeñas porciones de alimento, Donetsk, 1933.

Es doloroso pensar en la tragedia que vivieron estas personas; más aún si consideramos que el gobierno lo pudo haber evitado o por lo menos, menguado.
Niños buscando plantas comestibles, Udachny, 1933.




