
Las leyendas sobre gigantes son abundantes en todo el mundo y Kap Dwa tenía dos cabezas y medía 3.66 metros de altura
Un pequeño museo en Baltimore en Estados Unidos conserva lo que son los restos momificado de un gigante de 3.66 metros y con 2 cabezas que tiene origen patagónico.
Entremos en contexto para entender lo importante de este descubrimiento. Cuando el marinero portugués Fernando de Magallanes llegó a las costas patagónicas entre 1510 y 1520, en la búsqueda de un paso entre el Atlántico y el Pacífico, donde además de encontrar el estrecho que ahora lleva su nombre, también colocó a Sudamérica como uno de los epicentros de la vida “gigantesca”.

Un marinero fiel a Magallanes, Antonio Pigafetta, escribió sobre el gigante en la bitácora de viaje: “Vimos cerca de la playa (en la Tierra del Fuego) a un hombre que era tan grande, que nuestra cabeza llegaba apenas a su cintura”. Los llamaron “Patagones”, algunos historiadores aseguran que la nominación de Patagonia, proviene del tamaño desmedido de sus pies.
Kap Dwa fue capturado en 1673 por los navegantes españoles a pesar de que medía 3.66 metro de alto, y lo mantuvieron con ellos en el navío en el que se transportaban. Ahí los españoles lo flagelaban y golpeaban… Al final lo mataron con una lanza en el pecho.
Aunque hay otra versión de la historia pero con un mismo final trágico: El cadáver del único Homo Giganticus fue encontrado en una playa con una lanza clavada en el pecho pero en este caso no se conoce nada del agresor. Su cuerpo fue momificado más tarde e incluso adorado por algunos locales que formaron una religión basada en sus restos.

Los rumores sobre Kap Dwa viajaron por Europa y llegaron a los oídos del capitán George Bickle, el cual robó los restos del gigante y los llevó a Inglaterra, terminando en el museo de Blackpool donde posteriormente fue trasladado a Baltimore, Maryland.
Los que han visto al gigante afirman que no se pueden ver costuras visibles y que es poco probable que se haya hecho una modificación al gigante. Recordemos que los siameses en aquellos tiempos eran muy comunes y puede que sea factible que un humano alcance semejantes dimensiones.
Aun así, algunos científicos no están seguros de su veracidad.
Pero también hay que resaltar que existen varios documentos y testimonios de marineros que vieron gigantes en sus viajes. Como el capitán holandés Sebalt de Weert que describe que vio 7 inusualmente grandes botes de remos. . Los barcos fueron supuestamente tripulados por gigantes desnudos con la piel de color marrón rojizo y el pelo largo, de color rojo. Su postura y comportamiento eran agresivos, obligando a Weert a alejarse de ellos.
También el Códice Vaticano A que es una traducción italiana del siglo XVI de documentos más antiguos escritos durante la época colonial española.

La escritura ofrece una intrigante ilustración de página completa de varios guerreros aztecas venciendo y ejecutando a un hombre gigantesco. Las anotaciones proporcionan el nombre del gigante Quinametzin, que se traduce como Uno de los Antiguos.
Este relato y muchos otros apoyan la teoría de que los continentes americanos fueron una vez el hogar de una antigua raza de gigantes de pelo rojo. La leyenda cuenta que los gigantes vinieron de una isla lejana, cruzando el océano en balsas cuando un cataclismo destruyó su tierra natal.