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Allapp

La historia de la masacre causada por cocodrilos en la isla Ramree

marzo 22, 2022

La Segunda Guerra Mundial ha sido una de las tantas devastadoras guerras que han sucedido a lo largo de la historia de la humanidad. En ella se vieron por primera vez los efectos de armas tan poderosas como la bomba atómica, que dejaron consecuencias terribles hasta nuestros días. Casi todos sabemos de los horrores vividos a mediados del siglo pasado; pero pocos saben de un peculiar hecho en el que los animales se convirtieron en los vencedores de la batalla.

Esto ocurrió en Myanmar, un país asiático antes conocido como Birmania, en el año de 1945. Se trata de la mayor masacre cometida por cocodrilos.

Aunque esta historia comienza como una batalla común entre dos ejércitos enemigos, el final es extraño e impactante. Gran Bretaña quería recuperar territorio que al momento estaba controlado por Japón, así que lanzó una ofensiva en los primeros meses de 1945. Primero, los acorazados Queen Elizabeth y Phoebe asecharon las costas de las islas clave en la región y las bombardearon continuamente; una de estas era la isla Ramree, lugar donde ocurrió la tragedia.

El 21 de enero de 1945, el XIV ejército británico, con ayuda de la India, realizó un asalto anfibio a la isla de Ramree con el objetivo de tomar el puerto de Kyaukpyu así como su aeródromo; ya que se trataba de un punto estratégico. Los británicos querían establecer allí sus base aéreas; sin embargo, la isla había estado dominada por los japoneses desde el año 1942.

Para lograr controlar dicho espacio estratégico, los británicos debían expulsar primero al ejército japonés, es por eso que durante enero y febrero mantuvieron un asedio a la costa occidental de Birmania.

Como era de esperarse, las batallas que se libraron fueron intensas, violentas y se derramó mucha sangre. La infantería británica llevaba gran ventaja y poco a poco acabó con las defensas japonesas; entonces presionaron al ejército asiático para rendirse.

Tras varios combates, solo quedaban unos mil soldados nipones, pero ellos no querían rendirse ante los británicos. Sabían que estaban a punto de ser derrotados y el oficial al mando elaboró un plan de huida a sabiendas de que arriesgaban su vida. Cuando cayó la noche, los soldados abandonaron sus posiciones para tomar una ruta de escape por 16 kilómetros de manglares.

Aunque sabían que los manglares estaban poblados por enormes cocodrilos de agua salada, los japoneses igual se internaron en los pantanos. El agua les llegaba a la cintura y así comenzaron a recorrer los 16 km hasta el otro lado de la isla.

Durante días anteriores, los soldados japoneses, además de tratar de evadir a las tropas británicas, debían luchar contra la falta de alimentos y medicinas para tratar a sus heridos, así como el problema del agua potable para beber. Es por eso que muchos japoneses fallecieron a causa de desnutrición, enfermedades tropicales y deshidratación.

Cuando decidieron huir a través de los pantanos, todo parecía marchar bien al principio, solo debían esquivar francotiradores británicos y cuidarse de las picaduras de mosquitos que contagiaban malaria. Pero no se imaginaban que estaba a punto de desatarse el caos. Pronto se encontraron con “otros enemigos”.

Los manglares de la isla de Ramree eran el hogar de un montón de cocodrilos que se vieron perturbados durante el escape de los soldados japoneses. Estos animales se sintieron amenazados y decidieron defenderse, aprovechando, por supuesto la oportunidad de alimentarse.

El Crocodylus porosus, mejor conocido como cocodrilo de agua salda puede llegar a medir 8 metros y pesar una y media tonelada. Es el reptil más grande del mundo y también posee la mordida más poderosa del mundo.

Los nipones caminaban sigilosamente por el pantano cuando de pronto, algunos cocodrilos emergieron del agua negruzca para devorar a los desprevenidos soldados. Repentinamente, la silenciosa noche se llenó de gritos desgarradores y desesperados, y del ruido de los cocodrilos haciendo sus maniobras en el agua.

Los marines británicos fueron testigos de los horribles sonidos durante aquella terrorífica noche. Y aunque estaban aterrados no dejaron de hacer su trabajo, pues aquellos soldados japoneses que lograban escapar de las fauces de los cocodrilos pronto encontraban una bala en su camino y también caían. De mil soldados que comenzaron su huida, solo 20 sobrevivieron y fueron hechos prisioneros de los británicos.

Al llegar los primeros rayos de luz, el ejército pudo observar el desolador escenario. Cientos de cuerpos se encontraran en las aguas de los manglares y animales carroñeros como los buitres se daban un festín con las sobras que habían dejado los cocodrilos.

Bruce S. Wright, naturalista y miembro de la tropa británica describió el suceso en su obra Wildlife Sketches Near and Far:

“Esa noche fue la más horrible que cualquiera de la dotación de la ML haya visto nunca. Entre el esporádico sonido de los disparos podían oírse los gritos de los hombres heridos, aplastados en las fauces de los enormes reptiles, y el vago, inquietante y alarmante sonido de de los cocodrilos girando creaba una cacofonía infernal que rara vez se ha igualado en la Tierra. Al amanecer llegaron los buitres para limpiar lo que los reptiles habían dejado […]. En los pantanos de Ramree sólo unos 20 hombres fueron encontrados con vida.”

Sin duda la escena era desgarradora, más impactante que cualquier película de terror. Agua teñida de rojo y cientos de cuerpos tendidos en el lodo mientras animales hambrientos se abalanzan a ellos. Algo difícil de imaginar.

El relato se hizo del conocimiento del mundo y quedó guardado en la historia como uno de los más horribles y desesperantes. El Libro Guinness de los récords se basó en la descripción Wright para calificar a la masacre de Ramree como la mayor de la historia perpetrada por animales.

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